Te animo a ser un vegano imperfecto

My vegan journey imperfect vegan

Estoy bastante lejos de ser perfecta. De hecho, no existe un vegano perfecto, ¿verdad? He querido hablar de ello en varias ocasiones tanto en Instagram como en YouTube pero tengo, y lo sigo teniendo, miedo de enseñar mis pensamientos y sentimientos con respecto a él. Y también, tampoco quiero ofender a nadie. Sé que este tema es bastante cercano al corazón pero me gustaría mostrar de alguna forma que es mejor ser un vegano imperfecto que rendirse completamente. Porque como humanos, solemos ser extremos, ¿verdad?

Después de tres años sin comer carne, creo que es el momento de explicaros un poco mi viaje.

Como ya sabéis, soy española y no me cuestioné lo que estaba comiendo mientras crecía porque todo el mundo que conocía comía de la misma manera. Solía comer carne en cada una de las comidas, incluso en la merienda. Dos trozos grandes de pan con jamón serrano, salchichón, lo que fuera. Podía tomar un litro de leche de vaca al día fácilmente.

Un día, hará 5 o 6 años, mi hermana, a la que siempre le habían apasionado los animales, comenzó una dieta vegetariana. En aquel momento, no entendía por qué quería dejarlo “todo”. “¿Qué iba a comer, verdad? No estoy orgullosa de aquella actitud. Empecé a cuestionar todo lo que estaba haciendo. No entendía por qué había parado de comer carne pero seguía usando maquillaje que no era cruelty free, por ejemplo.

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Ya no hace eso y sigo sin entender por qué hay algunas personas sí lo hacen, pero ese no es el punto. En vez de animarla a seguir su corazón y creencias, intentaba hundirla. Y eso está mal.

¿Debería hacerme vegano?

La reducción del consumo de carne y de productos lácteos es fundamental para el suministro de alimentos, el cambio climático y la biodiversidad. Es innegable que hay un problema y es de vital importancia reducir su consumo porque la protección del planeta es responsabilidad de todos.

Nadie debería iniciar su camino al veganismo al menos que uno no quiera. No hay necesidad de ser extremistas aquí. Solo moderación y abrir un poco más la mente hacia otras opciones. Prefiero promover el veganismo de una manera saludable porque de lo contrario, puede crear el efecto contrario y desmotivar a la gente a ni siquiera intentarlo.

Mis primeros pasos hacía el veganismo

Empecé a abrir los ojos cuando estaba haciendo las prácticas en Webedia trabajando para L’Oreal Proffessionnel porque muchas personas nos preguntaban continuamente si la marca era cruelty-free. Y parte de mi trabajo era copiar y pegar la misma respuesta que podéis encontrar en su página web 4 años después. Así que empecé a reducir la cantidad de comida que estaba consumiendo.

Seguidamente me mudé a Londres, siendo más duro de lo que me esperaba, y vi el famoso documental Cowspirancy. Y desde ese día, ya no pude comer más cerdo, pollo o ternera. Ni tampoco leche de vaca. Creía que me gustaban los animales pero realmente solo demostraba mi compasión a las mascotas mientras apoyaba a industrias realmente crueles. E incluso entonces, no dejé de comer pescado. No sé por qué encontraba difícil empatizar con ellos. Incluso ahora que ya no como pescado, no empatizo de la misma forma con ellos que con un pato, por ejemplo. Y me siento mal por ello. Es una de las cosas de las que me avergonzaba compartir con vosotros.

Ahora, pensando con un poco más de perspectiva, creo que la principal razón detrás de esto fue porque me hice vegana por el medio ambiente y la salud antes que por los animales. Aunque el hecho de seguir un estilo de vida basado en plantas me ha hecho empatizar con los animales y amar la naturaleza más que nunca. ¿Todo esto tiene sentido o estoy loca?

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Instagram post: ¡Mi primer menú navideño vegano fue un éxito!

Ser vegano por cuestiones de salud

Estuve diagnosticada con una pequeña enfermedad hace un par de años y fue cuando me refugié en el veganismo. No estuve comiendo nada de carne, y puedo contar con los dedos de mis manos cuántas veces comí pescado en dos años, consumiendo huevos y queso lo mínimo.

Comencé a cuidarme porque solo mi sistema inmunológico podía vencer a la enfermedad. Nada más. Y sí, estoy segura de que alguno de vosotros pensará que soy menos vegana por eso, porque hice una decisión “egoísta”. A pesar de ello, por esa “egoísta” razón, soy quien soy ahora. Mi último análisis de sangre salió estupendo, mejor que nunca. Todavía tengo que tomar vitaminas y suplementos, aunque el último análisis fue negativo y nunca se me pasó por la cabeza volver a comer carne. Conozco personas que siguen una alimentación basada en plantas y no les importa comer carne de vez en cuando, pero yo… no puedo. No después de todo lo que he visto. No puedo volver a cerrar mis ojos de nuevo. Porque el veganismo me ha traído paz mental. Sé que estoy haciendo lo correcto. 

Hace 4 años, odiaba salir a andar, ir a la montaña, comer pimientos o berenjenas, nunca había sido una gran fan de los animales en general, mis padres os lo pueden asegurar y me encantaba comer pato a la mínima oportunidad. Y ahora, cuando veo gente comer carne, me hace sentir incluso incómoda.

No soy un vegana perfecta y eso está absolutamente bien

No soy perfecta. Me queda mucho por aprender sobre el veganismo. Estoy aprendiendo algo nuevo todos los días y es genial. Creedme. Siento cómo poco a poco voy mejorando al intentar encontrar la mejor versión de mi misma.

Aunque, si soy completamente sincera, quería evitar de alguna forma esta conversación porque es un tema bastante delicado. Nunca me han gustado las etiquetas porque creo que soy más que eso. Más que una simple etiqueta.

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Pero quizás, puedo poner las etiquetas de mi lado. Quizás, solo quizás, contar mi historia y llamarme una imperfecta vegana, puedo animar a los demás a hacer lo mismo. Porque es mejor que nada. Os animo a que seáis perfectos veganos. De verdad. Solo intenta comer menos carne a diario, piénsatelo dos veces antes de comprar productos de cuero, cambia a leche de coco o almendra, o para de comprar marcas de maquillaje que testen en animales.

Y por favor, si no te importa nada de esto, está bien, lo respeto.  Mi pareja aún come carne de vez en cuando. Aún así, no esperéis de mí que os responda o debate sino habéis investigado antes y solo me vais a responder con clichés de tipo “pero necesitamos carne para sobrevivir”, “las plantas sienten dolor”, “el tofu está matando el planeta” y cosas así.

Me encantaría leer vuestras opiniones sobre este tema y vuestra historia. Muchos besos.

Traducción por Lucía Cano Gómez

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